Fecha actual Mie Feb 20, 2019 12:52 am

Todos los horarios son UTC - 3 horas




 Página 1 de 1 [ 1 post ] 
Autor Mensaje
 Asunto: La alegoria del carruaje II
NotaPosteado: Dom Dic 13, 2009 4:31 am 
Nivel 3
Nivel 3

Registrado: Lun Jul 13, 2009 1:13 pm
Posts: 105
Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Tuenti Compartir en Sonico Compartir en FriendFeed Compartir en Orkut Compartir en Digg Compartir en MySpace Compartir en Delicious Compartir en Technorati
La alegoría del carruaje II (El camino del encuentro).

Integrados como un todo, mi carruaje, los caballos, el cochero y yo (como me enseñaron a llamarle al pasajero), recorrimos con cierto trabajo el primer tramo del camino. A medida que avanzaba cambiaba el entorno: por momento árido y desolador, por momentos florido y confortante; cambiaban las condiciones climáticas y el grado de dificultad del sendero: a veces suave y llano, otras áspero y empinado, otras resbaladizo y en pendiente; cambiaban, por fin, mis condiciones anímicas: aquí sereno y optimista, antes triste y cansado, mas allá fastidioso y enojado
Ahora, al final de este ramo, siento que en realidad los únicos cambios importantes eran estos últimos, los internos, como si los de a fuera dependieran de estoy o simplemente no existieran.
Detenido por un momento a contemplar las huellas dejadas atrás, me siento satisfecho y orgulloso; para bien y para mal, mis triunfos y mis frotaciones me pertenecen.
Sé que una nueva etapa me espera, pero no ignoro que podría dejar que me esperara para siempre sin siquiera sentirme un poco culpable. Nada me obliga a seguir adelante, nada que no sea mi propio deseo de hacerlo.
Miro hacia delante. El sendero me resulta atractivamente invitante. Desde el comienzo veo que el trayecto está lleno de colores infinitos y formas nuevas que despiertan mi curiosidad.
Mi intuición me dice que también debe estar lleno de peligros y dificultades pero eso no me frena, ya sé que cuento con todos mis recursos y que con ellos será suficiente para enfrentar cada peligro y traspasar cada dificultad. Por otra parte, he aprendido definitivamente que soy vulnerable pero no frágil.
Sumido con el diálogo interno, casi ni me doy cuenta de que he empezado a recorrerlo.
Disfruto mansamente del paisaje… y él, se diría, disfruta de mi paso, a juzgar por su decisión de volverse a cada instante más hermoso.
De pronto, a mi izquierda, por un sendero paralelo al que recorro, percibo una sombra que se mueve por detrás de unos matorrales.
Presto atención. Más adelante, en un claro, veo que es otro carruaje que por su camino avanza en mi misma dirección.
Me sobresalta su belleza: la madera oscura, los bronces brillantes, las ruedas majestuosas, la suavidad de sus formas torneadas y armónicas…
Me doy cuenta de que estoy deslumbrado.
Le pido al cochero que acelere la marcha para ponernos a la misma par. Los caballos corcovean y desatan el trote. Sin que nadie lo indique, ellos solos van acercando el carruaje al borde izquierdo como para acortar distancias.
El carruaje vecino también es tirado por dos caballos y también tiene un cochero llevando las riendas. Sus caballos y los míos acompasan su trote espontáneamente, como si fueran una sola cuadrilla. Los cocheros parecen haber encontrado un buen momento para descansar porque ambos acaban de acomodarse en el pescante y con la mirada perdida sostienen relajadamente las riendas dejando que el camino los lleve.
Estoy tan encantado con la situación que solamente un largo rato después descubro que el otro carruela también lleva un pasajero. No es que pensara que no lo levaba, sólo que no lo había visto. Ahora lo descubro y lo miro. Veo que él también me está mirando. Como manera de hacerle saber mi alegría le sonrío y él, desde su ventana, resaluda animadamente con la mano.
Devuelvo el saludo y me animo a susurrarle un tímido “Hola”. Misteriosamente, o quizás no tanto, él escucha y contesta:
-Hola. ¿Vas hacia allá?
-Si –contesto con una sorprendente (para mi mismo) alegría-. ¿Vamos juntos?
-Claro –me dice-, vamos.
Yo respiro profundo y me siento satisfecho.
En todo el camino recorrido no había encontrado nunca a un compañero de ruta.
Me siento feliz sin saber por qué y, los más interesante, sin ningún interés especial en saberlo.
Autor: Daniel Martínez


Desconectado
 Perfil  
 
Mostrar posts previos:  Ordenar por  
 Página 1 de 1 [ 1 post ] 

Todos los horarios son UTC - 3 horas


¿Quién está conectado...?

Usuarios navegando este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puedes abrir nuevos topics en este Foro
No puedes responder a topics en este Foro
No puedes editar tus posts en este Foro
No puedes borrar tus posts en este Foro

Buscar:
Saltar a:  

cron